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24
de diciembre
de 2016 -
El 6
de julio de 1503, Cristóbal Colón anotó en su
diario la presencia, en las que creía que eran
las Indias, de grandes cantidades de enormes
gallinas con “plumas como la lana”.
La
“gallina de Indias” —como fue originalmente
llamada por los conquistadores— tuvo éxito
inmediato en los comedores de Europa, donde
llegó en 1519 llevada por los jesuitas españoles
que, al sequito de Hernán Cortés, habían llegado
al que es hoy territorio de México para
convertir al catolicismo los pueblos indígenas.
De
hecho, el pavo común (Meleagris) es originario
de los Estados Unidos y México, mientras que el
pavo ocelado o del monte, también llamado
Kuts en lengua maya, es endémico de la selva
de la península de Yucatán.
Es,
por lo tanto, otra de las grandes aportaciones
de México a la cocina mundial que relaciona su
carne, e Italia no es la excepción, de manera
significativa a las fiestas navideñas. En este
contexto, en este contexto, el chef mexicano
Guillermo Mateos de la Mora dijo en días pasados
a la agencia informativa Notimex: «Recordemos
que se trata de un animal de Mesoamérica pero
que ha tenido una gran aceptación en todo el
mundo. Nuestro guajolote (palabra de origen
náhuatl que a su vez deriva de la voz
huexólotl, que significa "monstruo grande",
NdR) es un digno representante de México a nivel
internacional».
La
aparición en Europa de esta carne de ave se
remonta al año 1570, en ocasión de la boda de
Carlos IX de Francia e Isabel de Austria y,
treinta años más tarde, de la de Francesco IV,
rey de Francia, y María de’ Medici. La más
antigua representación de un pavo en la pintura
del viejo continente se encuentra precisamente
en la "Sala de los pájaros" de la Villa Medici
en Roma, en un fresco realizado por Jacopo
Zucchi en 1576-1580 por instrucciones de
Fernando I de' Medici.

La primera
representación en Europa de un pavo,
realizada en la Sala de los Pájaros de la
Villa Medici en Roma por Jacopo Zucchi en
1576-1580.
A lo
largo de Italia, el pavo es uno de los platillos
más comunes en las cenas y comidas de Navidad y
Año Nuevo, junto con algunos tipos particulares
de pasta (raviolis, agnolotti), pescado
(bacalao, anguila), pato, salchicha de cerdo (cotechino)
con lentejas e, infaliblemente, panettone
y/o pandoro como postre.
En
México durante las fiestas decembrinas es muy
común consumir el pavo relleno —junto con carnes
de res y de cerdo mechadas y condimentadas en
algunos casos con adobos a base de chiles— y el
tradicional platillo de los romeritos, una
planta que crece en la milpa y que no debe ser
confundida con el romero de olor, servida con
mole, nopal, camarones y papas.

Los
romeritos, protagonistas, junto con el pavo, de
las celebraciones navideñas en México.
(massimo barzizza / puntodincontro.mx)
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