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6
de junio
de 2017
- Después del Festival de Cannes, a partir de
mañana hasta el 15 de enero, llega a la
Fundación Prada de Milán, Italia, la instalación
Carne y Arena del mexicano ganador del Oscar
Alejandro González Iñárritu.
Durante poco más de seis minutos, cada persona
del público se convierte en un clandestino entre
inmigrantes ilegales. En México como en
Lampedusa: «Su mar es como nuestro desierto, la
gente se disuelve en el agua o en la arena, pero
es igualmente invisible. Estuve el año pasado en
Catania y vi la llegada de dos lanchas. Vi el
barco que hace dos años llevaba 720 personas, la
mayoría mujeres y niños. Propuse llevarlo a
Milán, pero aún no he tenido éxito», dijo el
autor de Birdman y El Renacido.

«Carne y Arena es una instalación de realidad
virtual que presenta experiencias, actividades e
imágenes que podrían ser percibidas como
alarmantes y/o perturbadoras», se lee en el
disclaimer de la página web del evento. Se
firma un documento sobre la asunción de
responsabilidades, se entra uno a la vez en una
pequeña habitación donde se dejan todas las
pertenencias personales, incluyendo los zapatos,
que se colocan junto a los que los migrantes
llevaban cuando trataban de cruzar la frontera.
Un casco con auriculares, una mochila en hombros
y se entra a la realidad virtual. Se trata de un
“espacio multi-narrativo” en el que cada
asistente se convierte en un migrante mexicano o
centroamericano en un escenario creado por
Iñárritu basado en numerosas entrevistas con
veteranos de esa experiencia.
La entrada a "Carne y Arena" no está permitida a
los menores de 16 años. Los menores de edad
—entre los 16 y los 18 años— serán aceptados
sólo si cuentan con un documento de liberación
de responsabilidad firmado por uno de los padres
o por el tutor legal. El acceso a la instalación
sólo es posible a través de reservación en
línea.
«Carne y Arena» —dijo el director— «no tiene
nada que ver con el cine: aquí existe la gran
oportunidad de ir más allá de los límites de la
bidimensionalidad».
También hay una segunda parte, en otra sala,
donde los monitores difunden siete historias de
refugiados: Guatemala, Honduras, El Salvador,
México. En Cannes, en las páginas del libro
donde se registran los visitantes, alguien
escribió: «Que lo vea Donald Trump».
Al final los asistentes salen de la piel y del
corazón de los migrantes, se vuelven a poner los
zapatos, retoman su teléfono celular y la
cartera y regresan a la normalidad.
(massimo barzizza / puntodincontro.mx)
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