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27 de noviembre de 2017
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Sexto
y último entre treinta y cinco países. Italia y
México confirman récords opuestos en el ranking
de la presión fiscal de las naciones
pertenecientes a la OCDE.
El
país de la bota mantiene la posición obtenida el
año pasado, con 42,9% como proporción del PIB en
2016, registrando una ligera disminución de
cuatro décimas porcentuales respecto a 2015.
México, por su parte, a pesar del significativo
aumento en la proporción entre impuestos y
producto interno bruto, impulsado, sobre todo,
por el Impuesto Especial sobre Producción y
Servicios (IEPS) en 2014 y 2015, registró un
total de 17,2%, colocando al país
latinoamericano firmemente en el último lugar.
Italia se clasifica sólo por debajo de Dinamarca
(45.9%), Francia (45.3%), Bélgica (44.2%),
Finlandia (44.1%) y Suecia (44.1%), frente a
Austria (39,4%) y Hungría (38,8%). México, en
cambio, es precedido por Chile (20.4%), Irlanda
(23%), Turquía (25.5%) y Estados Unidos (26%).
Los
35 países de la OCDE registraron un aumento
promedio del 34,3% en los impuestos con respecto
al 34% en 2015, no muy lejos del 33,9% en el año
2000. Italia sigue siendo uno de los siete
países de la OCDE con una carga impositiva de
más del 40%, pero bajó en 2015 y está por debajo
del promedio del 2000, que fue del 44.1%.
La
tasa más baja en esta península europea se
alcanzó en 2005, con una carga impositiva del
39.1%. México es el único país con un nivel por
debajo del 20%.

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(massimo barzizza / puntodincontro.mx)
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