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26 de junio
de 2018
- Se cumplió hace una semana un siglo de la
muerte de Francesco Baracca —principal héroe en
la historia de la aviación italiana y medalla de
oro al valor militar durante la Primera Guerra
Mundial— cuyas vicisitudes se entrelazan con las de
Enzo Ferrari, dando origen a uno de los
logotipos más conocidos del mundo.
Ya siendo teniente del Ejército Real, a los
veintiún años de edad, Baracca asistió en 1909 a
un curso de especialización en la escuela de
caballería de Pinerolo y al año siguiente fue
asignado al 2° Regimiento “Piamonte Real”,
fundado en 1692 por el Duque de Saboya. Con el
nombre “Piamonte Caballería”, este destacamento,
actualmente adscrito a la Brigada Alpina
“Julia”, sigue siendo hoy uno de los más
prestigiosos del ejército italiano y su escudo
heráldico es un caballo plateado sobre un fondo
rojo, mirando hacia la izquierda y con la cola
hacia abajo.
El “cavallino” apareció en el avión piloteado
por el as italiano desde 1917, cuando se formó el 91°
Escuadrón Aéreo. En el lado derecho del
aeronave, los pilotos solían aplicar sus
símbolos personales y Baracca adoptó el caballo,
para recordar los orígenes de su carrera militar
y su amor por los corceles, cambiando el color de
plateado a negro para que destacara más sobre el
fuselaje.

Ya fue comprobado que el caballo siempre fue
negro, pero miraba hacia la derecha, como lo
demuestra un panel multicapa pintado, existente
en las colecciones y con seguridad anterior a la
muerte de Baracca, ocurrida el 19 de junio de 1918
cuando su biplano, un SPAD S.VII, fue derribado
por un avión austro-húngaro.
Unos años más tarde, Enzo Ferrari, que comenzaba
a probar suerte como piloto, conoció al conde
Enrico Baracca, padre de Francesco, y después a
su esposa, la condesa Paolina Biancoli. «Fue
ella quien me dijo un día» —relató el
constructor de Maranello— «Ferrari, ponga el
“cavallino” de mi hijo en sus coches. Le traerá
suerte [...]. Todavía conservo la fotografía de
Baracca, con la dedicación de sus padres con la
cual me confiaron el emblema. El caballo era y
permaneció negro, yo agregué el fondo amarillo
canario que es del color de Módena».
Según algunos testimonios, la elección de Enzo
habría sido determinada por una gran admiración
hacia la figura de Baracca, madurada durante la
adolescencia. El símbolo del “cavallino
rampante” se vinculará inseparablemente al
nombre de Ferrari desde 1929, con el nacimiento
de la escuideria que lleva su apellido..
(massimo barzizza / puntodincontro)
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