30 de mayo de 2016 - Tras una ausencia de 20 años, el ferrocarril de pasajeros regresará a México. Desde 1997, cuando hizo su último recorrido transportando seres humanos el tren México-Veracruz, la modernización ferroviaria ha sido un sueño acariciado por las autoridades, los empresarios y hasta por cientos de miles de mexicanos de las generaciones más jóvenes que nunca en su vida se han subido a un ferrocarril para ir de una ciudad a otra.
Los trenes de pasajeros habían sido señalados como uno de los principales objetivos en materia de infraestructura del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en 2012, al inicio de su administración. Los ajustes presupuestales derivados de la disminución de los precios del petróleo en los mercados internacionales, sin embargo, han provocado que de los tres proyectos originalmente planteados — las líneas MéxicoQuerétaro, Transpeninsular y MéxicoToluca — solo sobreviviera este último, cuya construcción marcha hoy en día a contrarreloj.
Ya iniciaron las obras en el sitio en el que será edificada la estación Santa Fe
de la nueva línea de ferrocarril interurbano CDMX-Toluca.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) planea iniciar la fase de prueba de los trenes y de las vías de 58 km de largo a finales de 2017, con la entrada en servicio para los usuarios prevista para mayo de 2018. La construcción se realiza con recursos públicos y el monto total estimado de la inversión es de 38,000 millones de pesos.
Se prevé que el tren —que conectará el municipio de Zinacantepec, en el Estado de México, con la zona de Observatorio en el poniente de la capital— sea utilizado por 230 mil pasajeros al día, de los cuales 30%, es decir 70 mil personas, viajarán de Observatorio a Santa Fe, cuya estación ya se está construyendo y estará ubicada frente al conocido Centro Comercial.