
03:55 h - En el vasto universo gastronómico, pocos platillos unen al planeta como la pizza; sin embargo, el calendario divide a sus devotos en dos fechas distintas y significativas.
Para quienes se encuentran Italia, la conmemoración corresponde rigurosamente al 17 de enero, mientras que en México y gran parte del ámbito internacional, el festejo tiene lugar el 9 de febrero.
Esta división temporal no es casual, sino que tiene sus raíces en motivaciones históricas y culturales diferentes.
En Italia, la elección del 17 de enero está vinculada a una tradición antigua y casi sagrada: es el día de San Antonio Abad, protector del fuego, de los panaderos y, por extensión, de los pizzeros.
Históricamente, las familias napolitanas y los artesanos de la pizza dejaban de trabajar en esta fecha para encender hogueras propiciatorias y honrar al santo que, según la leyenda, robó el fuego del inframundo y se lo dio a la humanidad.
La profunda conexión entre la fe y la artesanía se reconoció oficialmente en 2018, poco después de que la UNESCO declarara el arte de la pizza napolitana como patrimonio cultural inmaterial, convirtiendo el 17 de enero en el día dedicado a la celebración de este oficio.
La festividad del 9 de febrero, celebrada en México y conocida como el Día Mundial de la Pizza, es completamente diferente.
La fecha no tiene un origen religioso ni corporativo, sino que refleja directamente el National Pizza Day, establecido en Estados Unidos. Dado que el mercado mexicano está fuertemente influenciado por las tendencias y patrones de consumo de su vecino del norte, el país adoptó de forma natural esta fecha comercial, que celebra la pizza más como un fenómeno global y un producto de consumo masivo que como un ritual artesanal.
Foto: geopop.it










