
06:26 h - Mientras la sombra de nuevos aranceles estadounidenses vuelve a amenazar la estabilidad económica de Norteamérica, México juega con decisión la carta de la diversificación, acelerando los tiempos con el viejo continente.
En las últimas horas, fuentes económicas han confirmado que la Unión Europea y el gobierno mexicano están intensificando sus esfuerzos para finalizar la modernización de su Acuerdo Global, un tratado fundamental que busca blindar el intercambio comercial contra la incertidumbre geopolítica actual.
El peso de la relación bilateral explica ese interés. Según datos de Banxico, entre enero y noviembre de 2025, el intercambio comercial entre México y la Unión Europea ascendió a 85,981 millones de dólares, cifra equivalente a 7% del comercio total mexicano.
La urgencia de esta firma, inicialmente prevista para este mes de febrero y ahora esperada para el cierre del primer trimestre de 2026, responde a una lógica precisa: reducir la dependencia casi total del mercado estadounidense. Con las nuevas políticas proteccionistas que se perfilan en Washington, Bruselas ve en la Ciudad de México no solo un mercado de destino, sino una puerta de acceso privilegiada y estable para toda América. Las negociaciones técnicas se están concentrando en los últimos detalles para garantizar que el acuerdo sea operativo en el menor tiempo posible.
El texto renovado eliminará la casi totalidad de las barreras arancelarias residuales, facilitando enormemente la exportación de productos agroalimentarios mexicanos y la entrada de maquinaria industrial europea. Como reporta la prensa económica especializada, la estrategia es clara: transformar al país en un hub logístico que mire tanto al este como al norte, protegiendo a la industria nacional de las fluctuaciones del humor político estadounidense.
En este escenario, la postura europea es clara y pragmática. Como destacan los reportes recientes que analizan las tensiones comerciales, «México es una pieza clave para el comercio de la Unión Europea», especialmente en una fase donde las cadenas de suministro globales están bajo fuerte estrés.
La firma del acuerdo no será, por tanto, solo un acto burocrático, sino una fuerte señal política que reafirma el valor del libre comercio en una era que parece volver a levantar muros arancelarios.
Imagen: aamsimx.com










