El embajador Modiano: «Arroz, pilar de la identidad agroalimentaria italiana»

L’Ambasciatore Modiano: «Riso pilastro dell’identità agroalimentare italiana» / Foto: Instagram @abarroteriaitaliana

19:39 h - El 28 de abril de 2026, el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México fue sede de una conferencia dedicada a la importancia del territorio en la valorización de los productos agroalimentarios, la cual estuvo centrada en el arroz italiano.

La inauguración del evento estuvo a cargo del embajador de Italia en México, Alessandro Modiano, quien subrayó que este cereal representa «profundamente la identidad agroalimentaria de Italia». En su discurso de apertura, el diplomático recordó que la iniciativa se enmarca en una estrategia de promoción más amplia respaldada por el gobierno, citando como ejemplo la feria internacional Risò de Vercelli, creada el año pasado a iniciativa del Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques (MASAF) precisamente para impulsar el sector arrocero nacional. De este modo, Modiano destacó el triple valor del producto: económico, cultural y territorial.

Tras recordar que las exportaciones agroalimentarias italianas en 2025 superaron la barrera de los 70 mil millones de euros, Modiano celebró el hito alcanzado a finales de ese año, cuando «la cocina italiana fue reconocida por la Unesco como patrimonio cultural». Según el jefe de la misión diplomática en el país latinoamericano, el arroz encarna a la perfección este espíritu, ya que nace del sabio equilibrio entre los factores naturales y la labor humana.

El panel posterior fue moderado por Roberto Sorrentino, agregado agrícola de la Embajada, quien invitó a los ponentes a analizar la singularidad del arroz italiano y su potencial de mercado. La doctora Natalia Bobba, presidenta del Ente Nacional del Arroz, explicó que su país cuenta con más de doscientas variedades inscritas en el registro oficial. La peculiaridad del producto, afirmó, se deriva de su estrecho vínculo con el territorio y de la histórica y compleja gestión hídrica. En cuanto a su posicionamiento en México, la presidenta trazó un rumbo claro: «Al no poder competir con el arroz genérico de grano largo, debemos apostar por el segmento premium», educando a los consumidores para protegerlos de las falsificaciones.

Para ilustrar las dinámicas de producción, intervino el agrónomo Dino Massignani en representación de la Reserva San Massimo, una finca agrícola lombarda ubicada dentro de un área natural protegida donde el cereal se cultiva utilizando agua de manantial prístina y métodos que protegen la biodiversidad. Massignani describió los estrictos protocolos de trazabilidad y el pulido a la piedra de los granos, procesos necesarios para incursionar en la alta gastronomía y los restaurantes de lujo.

El aspecto estrictamente gastronómico quedó a cargo del chef Cosimo Branca. El experto señaló a la variedad Carnaroli como la más confiable a nivel técnico para la elaboración de risottos, gracias a su resistencia durante la cocción, y analizó los retos técnicos que supone la altitud de la Ciudad de México, donde el agua hierve a tan solo 93 °C, lo que obliga a prolongar los tiempos en el fuego. Branca concluyó definiendo al arroz italiano como «una herramienta que conecta culturas», ideal para dialogar con los complejos sabores de la gastronomía mexicana.

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