
08:55 h - Roma se prepara para albergar un evento cultural de absoluta relevancia con la inauguración, prevista para mañana, 9 de junio, de la exposición Diego Rivera y la construcción del arte moderno en México en el siglo XX, en los espacios del Palacio Caffarelli de los Museos Capitolinos.
La iniciativa no representa solamente el primer homenaje monográfico dedicado al maestro mexicano en Italia, sino que se impone de manera inequívoca como la muestra más extensa sobre el arte mexicano organizada en Europa durante las últimas décadas.
Hasta el 13 de diciembre, los visitantes tendrán la oportunidad de admirar un corpus compuesto por más de 140 creaciones, entre pinturas, dibujos, bocetos preparatorios y fotografías provenientes de colecciones públicas y privadas, en un recorrido que gira en torno a una treintena de obras de Rivera, pero que al mismo tiempo amplía el horizonte para enmarcar su figura dentro de un fermento intelectual mucho más amplio.
Junto a los lienzos del maestro encuentran de hecho espacio los trabajos de autores imprescindibles como Frida Kahlo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, María Izquierdo y José María Velasco, acompañados por las fotografías de Tina Modotti que documentan el rostro de una nación en transformación.
Fruto de una sinergia institucional que confirma el vínculo entre Italia y México, la exposición fue curada por Miguel Fernández Félix, director del Museo Kaluz de la capital mexicana, y por Alberto González Torres, contando con la promoción de Roma Capitale y el patrocinio de la Embajada de México y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
El itinerario expositivo fue cuidadosamente concebido para eludir la simple celebración del muralismo, proponiéndose en cambio indagar la manera en que la estética se transformó en un instrumento para forjar y comunicar la nueva identidad nacional surgida tras la Revolución.
El recorrido se desarrolla a través de cuatro núcleos narrativos fluidos que parten de las raíces de la formación académica del siglo XIX, para luego adentrarse en los años europeos durante los cuales los pintores entablaron un diálogo con las vanguardias del Viejo Continente, asimilando en particular las descomposiciones del cubismo.
Superada esta fase de estudio, las obras ilustran aquel Renacimiento cultural capaz de fusionar en una síntesis inédita el legado precolombino, las tradiciones populares y las reivindicaciones sociales de la época, hasta alcanzar una evolución estilística que permitió al arte mexicano cruzar las fronteras del realismo para imponerse en el panorama de la modernidad.
Foto: gbopera.it











