
15:02 h - En la noche del 28 al 29 de marzo, Italia y gran parte de los países europeos adelantaron una hora las manecillas de sus relojes, marcando la entrada en vigor del horario de verano. Este cambio estacional tiene un impacto directo en las comunicaciones intercontinentales: a partir de hoy, de hecho, la diferencia horaria entre la península italiana y la mayor parte del territorio mexicano vuelve a ser de ocho horas. Como se ha documentado ampliamente en artículos anteriores publicados por Puntodincontro sobre este tema, la variación temporal permanecerá activa hasta el último domingo de octubre, cuando el continente europeo restablecerá el horario de invierno.
A diferencia de Europa, México decidió abolir el cambio estacional en casi todo su territorio mediante una reforma legislativa que entró en vigor el 30 de octubre de 2022. Actualmente, la nación norteamericana está dividida en cuatro husos horarios principales: la zona sureste (que comprende el estado de Quintana Roo), la zona centro (que incluye a la Ciudad de México y abarca gran parte del país), la zona del Pacífico y la zona noroeste. Por lo tanto, la capital y la franja central mantienen un horario fijo durante los doce meses, ampliando así la brecha con Roma durante los meses de primavera y verano.
Sin embargo, la normativa mexicana contempla algunas excepciones importantes por razones comerciales y logísticas. Los municipios ubicados a lo largo de la frontera norte y todo el estado de Baja California continúan aplicando el horario de verano, manteniendo una sincronía total con los husos horarios de los vecinos Estados Unidos. En estas áreas fronterizas específicas, el cambio de hora garantiza la fluidez de los intercambios económicos y de la vida cotidiana transfronteriza. Para el resto de la República, las manecillas permanecen inmóviles, lo que exige a quienes viven y trabajan en el eje italo-mexicano volver a acostumbrarse a la habitual distancia de ocho horas.
Foto: dilei.it










