Científicos italianos en el mundo: un sondeo para ofrecer propuestas

Científicos italianos en el mundo: un sondeo para ofrecer propuestas

02:58 hrs. – En la formación de un investigador, una experiencia en el extranjero es un paso importante, casi obligatorio. Permite construir un sistema de referencia más amplio, así como adquirir conocimientos y colaboraciones. La Carta Europea de los Investigadores del 11 de marzo de 2005 también recuerda la importancia educativa de la movilidad de los científicos, que representa además una gran oportunidad para la diplomacia científica, fomentando el diálogo internacional y mejores relaciones culturales y económicas entre los países.

En fin, para quien investiga, cambiar de residencia es bueno y hace bien. Pero para la opinión pública italiana, la movilidad internacional de los connacionales investigadores ha adquirido un valor negativo a lo largo del tiempo: fuga de cerebros, brain drain, diáspora científica. ¿Por qué razón? El tema es algo político, pero no faltan razones objetivas. Según la ministra de Educación, María Cristina Messa: «La movilidad de nuestros jóvenes investigadores no es en sí misma un aspecto negativo. El problema es que el fenómeno es asimétrico: no hay una circulación real y no logramos atraer a jóvenes extranjeros».

Ciertamente, los investigadores italianos que se van casi nunca regresan y son pocos los científicos extranjeros que eligen Italia para hacer carrera. Un estudio de 2012 (Franzoni, Scellato, Nature Biotech) mostró que el 16% de los investigadores italianos publicaba en el exterior, mientras que solo el 3% de los artículos científicos que se originaban en el Bel Paese tenían un autor de origen extranjero. Las cosas no han cambiado después de una década. Según una estimación citada por la Corte dei Conti (Informe sobre el sistema universitario 2021), la fuga de titulados ha aumentado 41.8% desde 2013 hasta hoy.

Una encuesta informal promovida por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional en 2021 entre las distintas sedes diplomáticas contabilizó a unos 33 mil investigadores en el extranjero. El grupo más numeroso es el de Estados Unidos, donde se calcula que trabajan más de 15 mil científicos italianos. Sigue el Reino Unido, que tiene alrededor de 6 mil, y Francia y Alemania con alrededor de 3,500 cada uno. El mismo número se estima en la Península Ibérica. Hay 500 en Noruega, otros 500 en Australia, 200 en México, 100 en Singapur, 150 en Japón, 120 en Sudáfrica, 50 en China. Y no faltan en Vietnam, Corea y muchos otros países.

Para los investigadores italianos, la decisión de “irse al extranjero” no siempre es determinada por la imposibilidad de encontrar trabajo en patria. Las razones de la movilidad suelen ser complejas e implican una serie de factores personales, culturales y profesionales, entre los que se incluye el factor impulsor de una excelente preparación universitaria, que abre las puertas al mundo.

«Los factores que sustentan la movilidad de los italianos son diferentes, pero en gran medida compartidos con los migrantes europeos de alto nivel: retribuciones más altas, oportunidades profesionales, acceso al financiamiento y mejores infraestructuras de investigación», explica Carolina Brandi del Instituto de Investigación de Población y Políticas Sociales (IRPPS) del CNR, que lleva muchos años estudiando la inmigración y la emigración altamente cualificada. «La movilidad se asocia con el desarrollo profesional y la mejora del rendimiento académico del investigador, aunque la causalidad es difícil de establecer. La mitad de los investigadores considera negativa para el país la pérdida de capacidades de los migrantes, mientras que la otra mitad considera importante el regreso que sigue, con su inclusión en un circuito científico internacional y la posibilidad de participar en proyectos importantes».

Durante la pandemia, entre salidas y regresos, los flujos se volvieron mucho más complejos, con criticidades y oportunidades. La pandemia fue una oportunidad para muchos investigadores expatriados de reconsiderar la decisión de emigrar, tal vez para aprovechar las facilidades previstas por el art. 44 del D.L. n. 78/2020 que garantiza una reducción de la base gravable del 90% a los investigadores y docentes que regresan. Una encuesta realizada por el Centro de Estudios de PwC en plena pandemia (COVID-19, L’impatto sui giovani talenti) encontró que 1 de cada 5 talentos pensaba regresar, también para acercarse a la familia. En la convocatoria de 2021 para las ERC starting grants, sin embargo, entre los 58 ganadores italianos —segundos en Europa, detrás de los alemanes (67) y por delante de los franceses (44) y los holandeses (27)—, solo 28 llevarán a cabo su proyecto en Italia, todos los demás trabajarán en el extranjero. Se necesitan más oportunidades para quienes quieren regresar del extranjero. Internacionalizar cada vez más el sistema de investigación e innovación en Italia es hoy un objetivo principal del gobierno: «Gracias a la posibilidad de combinar simplificaciones y reformas con el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, estamos viviendo un momento mágico para resolver el problema de la llamada fuga de cerebros», declaró la ministra Messa. Para proporcionar herramientas de comparación y desarrollo de propuestas para las políticas científicas italianas, la Oficina IX de la Dirección General para la Promoción del Sistema País del ministerio de Relaciones Exteriores y el Istituto di ricerche sulla popolazione e le politiche sociali del CNR firmaron un memorando de entendimiento para colaborar en un estudio internacional sobre la emigración de los investigadores italianos. El primer paso de este proyecto fue el lanzamiento de una encuesta en línea, en la que todos los investigadores italianos en el extranjero están invitados a participar. Participa en la encuesta sobre investigadores italianos en el extranjero. (Artículo basado en Cervelli fuori sede de Claudio Barchesi, publicado en Almanacco della Scienza el 30 de marzo de 2022)

En la convocatoria de 2021 para las ERC starting grants, sin embargo, entre los 58 ganadores italianos —segundos en Europa, detrás de los alemanes (67) y por delante de los franceses (44) y los holandeses (27)—, solo 28 llevarán a cabo su proyecto en Italia, todos los demás trabajarán en el extranjero.

Se necesitan más oportunidades para quienes quieren regresar del extranjero. Internacionalizar cada vez más el sistema de investigación e innovación en Italia es hoy un objetivo principal del gobierno: «Gracias a la posibilidad de combinar simplificaciones y reformas con el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, estamos viviendo un momento mágico para resolver el problema de la llamada fuga de cerebros», declaró la ministra Messa.

Para proporcionar herramientas de comparación y desarrollo de propuestas para las políticas científicas italianas, la Oficina IX de la Dirección General para la Promoción del Sistema País del ministerio de Relaciones Exteriores y el Istituto di ricerche sulla popolazione e le politiche sociali del CNR firmaron un memorando de entendimiento para colaborar en un estudio internacional sobre la emigración de los investigadores italianos. El primer paso de este proyecto fue el lanzamiento de una encuesta en línea, en la que todos los investigadores italianos en el extranjero están invitados a participar.

Participa en la encuesta sobre investigadores italianos en el extranjero.

(Artículo basado en Cervelli fuori sede de Claudio Barchesi, publicado en Almanacco della Scienza el 30 de marzo de 2022)

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