
06:30 h - La Suprema Corte de los Estados Unidos anuló los aranceles a la importación que la administración de Donald Trump había impuesto para presionar a México en la lucha contra el narcotráfico. La decisión desencadenó una revisión del sistema arancelario aplicado a las mercancías provenientes del país latinoamericano, trayendo ventajas comerciales inesperadas para el gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Para comprender el alcance de este cambio, es útil aclarar cómo funcionaban los impuestos antes de la reciente sentencia. Hasta hace unos días, el gobierno estadounidense aplicaba una tasa del veinticinco por ciento a todos los productos mexicanos que no cumplían con las reglas de origen establecidas por el tratado de libre comercio norteamericano (T-MEC). El objetivo era penalizar la supuesta falta de colaboración internacional. Sin embargo, los jueces determinaron que el ejecutivo estadounidense abusó de sus poderes de emergencia.
En respuesta a este revés legal, el presidente Trump anunció la introducción de un nuevo impuesto global. Aprovechando una ley comercial diferente para contrarrestar los desequilibrios económicos, fijó un nuevo arancel general del quince por ciento. Para México, esto se traduce en un escenario decididamente más favorable en comparación con el pasado.
De hecho, la estructura actual protege a la gran mayoría del comercio bilateral. Cerca del ochenta y cinco por ciento de las exportaciones mexicanas cumple plenamente con los requisitos del tratado continental y continuará gozando de un acceso privilegiado con una tarifa del cero por ciento. Los bienes que, por el contrario, no satisfacen dichos requisitos verán el impuesto reducirse del veinticinco anterior al quince por ciento actual.
Las autoridades gubernamentales mexicanas celebraron el reajuste declarando: «Una noticia positiva para México es que el arancel aplicable a las exportaciones que no cumplen con las reglas de origen se reduce del veinticinco al quince por ciento». Además, agregaron que «se mantienen las ventajas competitivas frente a otros socios».
El Instituto Mexicano para la Competitividad precisó que el fallo «no cambiará la política comercial de la administración Trump, pero sí redefine su margen de maniobra», recordando que siguen vigentes impuestos específicos en sectores estratégicos como el acero y el aluminio.
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