
06:10 h - Nos dejó la mítica Carmen Galzerano. El pasado 8 de marzo falleció rodeada de sus seres queridos a los casi 97 años.
Nacida en Trieste, Italia, el 18 de julio 1929, sobrevivió la guerra y después de haber perdido su casa en el bombardeo de la ciudad de Trieste, el 10 de junio de 1944, su familia fue a vivir a la residencia de campo de su abuelo en Servola. A pesar de esto, su actitud positiva la llevó a disfrutar la vida hasta el final.
Habiendo estudiado ciencias bancarias, su padre le aconsejó ir a New York a perfeccionar su inglés y obtuvo una beca de Fulbright. Ahí conoció a su esposo, Gigi, nacido en el Cilento, abogado de la universidad Federico II de Nápoles y oficial de la cavalleria de Pinerolo. La compañía italiana Finmare lo había enviado a los Estados Unidos y Carmen se enamoró de él porque le cantaba canciones napolitanas. Se casaron y se mudaron a México en 1960 para abrir la oficina de representación de la compañía Italian Line. Cuando llegó, fue a Acapulco para el puente del 2 de noviembre y pensó «este es mi país», porque amaba el sol.
La pareja tuvo una hija, Marina.
Ellos apoyaron a la comunidad italiana creando lazos entre los dos países.
Carmen, excelente chef, por amor enseñó a cocinar a las monjas de la entonces delegación apostólica para que los representantes del Vaticano comieran bien.
Recibió en casa a figuras políticas mexicanas e italianas. También llevaba de comer a las personas enfermas y pasaron por su mesa amigos de todos los países.
La generosidad fue un rasgo de su personalidad. Su sonrisa y amor hacia los demás fueron conocidos por varias generaciones. Como dijo su nieta Maria, «ella buscaba y encontraba lo mejor en las personas».
Fue una mujer generosa, que siempre pensó en los demás antes que en ella misma. En su infancia, durante la guerra, a veces llegaban a su casa personas que escapaban de Austria y recibidas compartiendo la comida disponible con ellos, que habían caminado durante días escapando de su país y los horrores del conflicto armado.
Amó mucho y murió siendo amada. Que descanse en paz en la gloria de Dios.
Marina Galzerano










