Roma baila con las catrinas y los catrines

Roma balla con le Catrinas e i Catrines / Foto e video: Ambasciata del Messico in Italia

04:34 h - Roma tiene una antigua relación con la muerte: la ha esculpido en mármol, pintado en iglesias y custodiado en catacumbas. Sin embargo, rara vez la había visto desfilar sonriendo, con sombrero de plumas, detrás de un mariachi. Esto sucedió entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre, cuando la Embajada de México, encabezada por el embajador Genaro Lozano, trajo a la ciudad su Día de Muertos y la ciudad respondió.

Todo comenzó en la sede de la Embajada el pasado 30 de octubre con la inauguración de la ofrenda. Fotografías, veladoras, incienso, calaveritas de azúcar y papel picado rodearon un mar de cempasúchil, las flores naranjas que, según la tradición, guían a las almas a casa. El altar estuvo dedicado a tres mujeres: Tina Modotti, la fotógrafa italiana convertida en símbolo del México del siglo XX y que da nombre al Instituto Cultural de México en Italia; Frida Kahlo, ícono feminista mundialmente conocida; y Christiane Barckhausen-Canale, fallecida en julio pasado, quien durante años custodió la memoria de Modotti en Bonefro, Molise.

La velada unió el recogimiento con la convivencia: el pan de muerto y el chocolate se repartieron entre los asistentes, mientras la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro llenaba las salas con música en vivo.

Si el altar fue el momento del recuerdo, el desfile fue el de la fiesta. Desde la Piazza Barberini, las catrinas y los catrines tomaron rumbo al centro, en dirección a la Piazza del Popolo. Vestidos largos, sombreros de copa, boas de plumas y rostros pintados: un contingente de esqueletos elegantes que hizo voltear a transeúntes y turistas, entre las notas del Mariachi Romatitlán y de la Estudiantina.

Hay un hilo que une este desfile con una historia mayor. La Catrina nació a principios del siglo XX del lápiz de José Guadalupe Posada, quien la inventó para recordarnos a todos que debajo de la ropa cara somos iguales. Diego Rivera la hizo inmortal y el cine le dio fama mundial: el desfile de Spectre en 2015 fue una invención que luego la Ciudad de México convirtió en realidad. Ahora, desde hace unos días, tiene una edición romana.

La señal más hermosa vino del público: familias romanas e italianas que aceptaron la invitación de la Embajada y se unieron al contingente, tomando fotos, aplaudiendo y, en muchos casos, maquillándose para la ocasión. El Día de Muertos, reconocido en 2008 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, demostró una vez más que habla un idioma comprensible en todas partes: el de quienes no dejan de recordar y, justo por eso, tienen ganas de convivir.

Foto e video: Ambasciata del Messico in Italia

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