La población indígena de México y la pandemia

La población indígena de México y la pandemia

06:23 hrs. – En un artículo publicado hoy, la edición online italiana de la revista Focus —nacida en 1992 y editada por Arnoldo Mondadori— afirma que «500 años después de la invasión de los españoles encabezada por Hernán Cortés, México es la nación más americana de América. Así lo demuestra también el aspecto físico de muchos habitantes (baja estatura, tez rojiza, pelo negro y lacio) y la lengua, el náhuatl, que aún se habla en algunas regiones».

En el Censo 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se indica que en México habitan 11.8 millones de personas (el 9.4% del total) en hogares indígenas: 5.7 millones hombres y 6.1 millones mujeres. Según el mismo levantamiento estadístico, el 6.1% de la población nacional de tres años de edad en adelante se registró como hablante de alguna lengua nativa: 7,364,645 personas (en el Censo de 2010, el mismo sector de población fue del 6.6%, pero correspondiente a una cifra absoluta inferior: 6,913,362).

Es importante señalar que es posible que se haya subregistrado la población indígena por la temprana suspensión de recolección de datos del censo debido a la pandemia de Covid-19. Según datos de la Encuesta Intercensal 2015 del propio Inegi, 25 millones 694,928 personas se autoadscribieron como indígenas, cifra que representaba en aquel momento el 21.5 % de la población total del país.

Los Estados con el mayor número de población hablante de lengua indígena son: Oaxaca (31.2%); Chiapas (28.2%), Yucatán (23.7%), Guerrero (15.5%) e Hidalgo (12.3%).

La lengua indígena predominante es el Náhuatl, con 1 millón 651,958 hablantes. Siguen el Maya (774,755), el Tseltal (589,144), el Tsotsil (550,234), el Mixteco (529,593), el Zapoteco (490,845) y el Otomí (298,861).

El país ratificó en 1990 el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), instrumento internacional jurídicamente vinculante que enlista los derechos humanos de los que deben gozar los ciudadanos autóctonos, y aprobó en 2007 en el seno de la ONU la Declaración sobre Pueblos Indígenas. Este documento enfatiza el derecho de los nativos de preservar y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones y de trabajar por su desarrollo de acuerdo a sus aspiraciones y necesidades.

Pese a lo anterior, el Grupo de Trabajo Internacional para Asuntos Indígenas (IWGIA por sus siglas en inglés) —organización independiente sin fines de lucro con sede en Dinamarca—, afirma que «debido a factores como la marginación, la discriminación, la violencia, el despojo de tierras y la falta de acceso a viviendas dignas y servicios públicos de salud, la población indígena en México se ha convertido en uno de los sectores más vulnerables ante la pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2. En respuesta, las comunidades indígenas han decidido diseñar y ejecutar sus propios métodos y protocolos para combatir la emergencia sanitaria, tales como la difusión de información a través de sus sistemas de comunicación comunitarios y en sus lenguas originarias, el uso restringido de las entradas y salidas a sus territorios, el fortalecimiento de los sentidos de solidaridad y comunalidad, entre otras medidas. Sin embargo, el contagio ha llegado a la mayoría de sus regiones».

A finales de julio de 2021 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó especialmente sobre la situación de los indígenas en México, donde entre 78 etnias hubo 21,046 casos confirmados de COVID-19 y 3,253 decesos, con una tasa de letalidad de 15.4 muertes por cada 100 personas contagiadas, mayor que la que prevalece entre la población en general (8.4%).

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