Guerra en Ucrania: las reacciones de los países latinoamericanos

Guerra en Ucrania: las reacciones de los países latinoamericanos

04:41 hrs. - Los países que han expresado su apoyo a Rusia son Venezuela, Nicaragua y Cuba, tres naciones que, además de estar en abierta oposición a Estados Unidos, han incrementado significativamente sus relaciones con Putin en los últimos años.

El mensaje más fuerte vino de Nicolás Maduro, quien a través de su cuenta de Twitter condenó «los perversos planes que buscan cercar militar y estratégicamente a Rusia», en clara alusión a la estrategia de expansión hacia el este de la OTAN. Además, agregó que Rusia «saldrá unida y victoriosa de esta batalla, con la admiración de los valientes del mundo».

Las declaraciones de Maduro no sorprenden, dado el vínculo entre Caracas y Moscú. De hecho, en los últimos 20 años se han firmado más de 300 acuerdos militares, por un valor total de unos 11,000 millones de dólares.

El otro gran aliado de Putin en América Latina es Cuba, que se limitó a emitir un comunicado a través de su cancillería. Internamente, el Gobierno acusó a Estados Unidos de haber impuesto «la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa y de haberla amenazado durante semanas, manipulando a la comunidad internacional sobre los peligros de una inminente invasión de Ucrania». La declaración continúa calificando de injustas las sanciones económicas impuestas por las administraciones estadounidenses.

En la misma línea estuvo también el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien defendió la decisión de Putin de reconocer la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk. Además, agregó que Rusia «simplemente se está defendiendo» y que Estados Unidos «está utilizando a Ucrania para provocar a Rusia».

Entre los países que han condenado enérgicamente la acción militar rusa se encuentra Uruguay encabezado por Lacalle Pou. El gobierno uruguayo condenó primero el reconocimiento de las repúblicas de Donbass y, posteriormente, recordando la Resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, pidió una solución diplomática y pacífica que «respete la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania».

Por su parte, Costa Rica, en línea con su filosofía pacifista (el país no tiene fuerzas armadas), criticó duramente el ataque militar ruso a través de un comunicado oficial. Cabe señalar que el gobierno costarricense es uno de los pocos países latinoamericanos que se ha referido explícitamente a «una acción unilateral que socava la paz y la estabilidad internacionales, contraviniendo la carta y el espíritu de las Naciones Unidas».

Es similar el tono de Colombia que, a través de un comunicado del presidente Iván Duque, subrayó el rechazo categórico a la guerra al colocar a su país del lado de «la comunidad internacional que hoy exige el rápido retiro de las tropas rusas del territorio ucraniano». Duque también aprobó las sanciones adoptadas por los países occidentales contra Rusia.

Posiciones más moderadas, pero de todas maneras muy fuertes, provinieron del presidente saliente de Chile Sebastián Piñera y su sucesor Gabriel Boric. Ambos se posicionaron en contra del reconocimiento de las repúblicas de Donbass y en contra de la invasión militar, calificándolos como actos de violación de la soberanía territorial ucraniana que no se ajustan al derecho internacional. Por lo tanto, pidieron una solución pacífica recordando los acuerdos de Minsk de 2014.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, se sumó a la condena internacional al referirse al no intervencionismo y sobre todo al principio de autodeterminación de los pueblos. Durante la sesión del Consejo de Seguridad, México destacó expresamente la violación de tres principios de la carta de la ONU: abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, el respeto a la integridad territorial y la no intervención.

Por otro lado, Brasil, a través de la figura de su presidente Bolsonaro, pidió la apertura de canales de diálogo y el cumplimiento de la carta de las Naciones Unidas, sugiriendo que una posible solución podría basarse en los Acuerdos de Minsk. siempre y cuando «respeten los legítimos intereses de seguridad de Rusia y Ucrania».

La postura de Bolsonaro se produce después de un reciente viaje a Rusia que atrajo muchas críticas, especialmente de los Estados Unidos. Brasil es actualmente miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y el 25 de febrero votó a favor de la resolución que condena la intervención rusa.

Finalmente, el caso de Argentina, otro país latinoamericano que mantiene excelentes relaciones con el gobierno de Putin. Alberto Fernández instó a todas las partes involucradas a avanzar en las negociaciones diplomáticas para encontrar una salida política a la creciente tensión que sea «conforme a los principios de la Carta de Naciones Unidas y del derecho internacional, el no uso de la fuerza entre Estados y el pleno respeto de los derechos humanos».

La posición del gobierno argentino suscitó numerosas críticas internas, que acusan al presidente Fernández de haber mantenido una posición demasiado débil y de no haber condenado claramente los avances imperialistas de Rusia. Las críticas también son fruto del reciente viaje que realizó el presidente argentino a Rusia, en el que él mismo declaró que Argentina «debe ser la puerta de entrada a Moscú en América Latina» (Giuseppe Blasetti - geopolitica.info).

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