
06:45 h - Nacido como un pequeño proyecto independiente en la periferia de Roma, con un presupuesto de apenas cincuenta mil euros y tres días de rodaje, el cortometraje Quinn se está revelando como un verdadero fenómeno cinematográfico. Tras debutar a sala llena en el HollyShorts Film Festival de Los Ángeles —prestigioso concurso que califica a los ganadores para la carrera de los premios Oscar— la obra de los directores Gianluca Mangiasciutti y Stefano Usberghi continúa su imparable ascenso internacional.
Como confirmación de este extraordinario éxito global, el corto aterrizará pronto en América Latina para presentarse en el Queer International Film Festival de Playa del Carmen, en México. El esperado evento, que tradicionalmente se lleva a cabo en noviembre, está organizado y promovido por activistas locales y asociaciones culturales independientes de la Riviera Maya (entre ellos, los colectivos de Playa Pride), con el objetivo de crear un fuerte espacio de diálogo sobre los derechos y la visibilidad de la comunidad LGBTQ+ a través del cine de autor. Después de la prestigiosa parada mexicana, la gira internacional de la película continuará sin descanso en el Palm Springs LGBTQ Film Festival en Estados Unidos, en el LGBT+ Film Festival en Polonia y en el European Film Festival de Lille en Francia.
En 18 intensos minutos, el cortometraje sigue a un joven (interpretado por Costantino Seghi) en el complejo camino de aceptación de su propia identidad sexual. Después de sufrir una brutal golpiza por usar ropa de mujer, el protagonista sigue el rastro de su agresor (Filippo De Carli), enfrentando un viaje doloroso, pero necesario. Escrito por los directores junto con Emanuele Bianco, el filme es distribuido por Sayonara Film y producido por GM Production.
El éxito de la obra premia el compromiso y la visión de GM Production, fundada por el empresario romano Andrea Cicini y coordinada por la escenógrafa Cristina Borsatti.
«En una época cada vez más digital y artificial, creo que es vital para el cine crear un espacio emotivo fuerte», declaró Cicini al margen de la proyección californiana. «Me interesaba tratar con humanidad el tema de la violencia hacia las personas con una identidad sexual no convencional, que a menudo se aborda con superficialidad o de manera tergiversada».
La productora está viviendo un momento de oro, celebrando también el logro del otro cortometraje apoyado este año, Pucca de Sara Scalera, en competencia dentro de la Semana Internacional de la Crítica en el Festival de Cine de Venecia.
Imágenes: ANSA – melobox.it










