México, el Día de Muertos 2021 entre turismo y tradiciones

06:39 hrs. – Vuelve a la Ciudad de México en 2021, después de suspensión del año pasado, el desfile del Día de Muertos, una exitosa operación turística que se lleva a cabo a partir del rodaje de la película de 2015 “Spectre”, con Daniel Craig en el papel de James Bond, en las calles del centro histórico.

El evento arrancará el domingo 31 de octubre a las 12 del día desde la Plaza de la Constitución (el famoso Zócalo) para continuar a lo largo de 5 de Mayo hasta la Avenida Juárez, pasando frente al Palacio de Bellas Artes y la Alameda hacia el Paseo de la Reforma. Desde aquí la procesión continuará hasta la columna de la Independencia y la fuente de la Diana Cazadora, transitando por la avenida hasta el Auditorio Nacional para terminar en el Campo Marte.

El recorrido tiene una longitud de 8.7 km y se realizará de forma que se eviten aglomeraciones. En las últimas ediciones, más de 2 millones de personas se reunieron en las calles para ver pasar a los participantes.

La edición de este año rendirá homenaje a Tenochtitlán, la antigua capital del imperio azteca fundada en 1325 sobre varios islotes del lago de Texcoco y arrasada hace cinco siglos, en 1521, por los conquistadores españoles.

Se prevé la participación de carros alegóricos, títeres, calaveras y catrinas con 1080 figuras, incluyendo 450 voluntarios, 150 músicos, 350 bailarines y acróbatas y 130 elementos del grupo organizador.

Pero más allá de las estrategias de índole turístico-comercial actuales, la tradición antigua ligada al culto de la muerte en México se remonta a la época prehispánica y era uno de los elementos básicos de la cultura local. Los muertos eran enterrados envueltos en un petate y los familiares organizaban una reunión con el fin de guiarlos en su recorrido hacia el Mictlán, el inframundo de la cultura mexica. Para la ocasión se preparaba un altar con los alimentos preferidos en vida por la persona fallecida.

El Día de Muertos en la visión indígena implicaba el retorno temporáneo de las almas de los difuntos, quienes regresaban a casa, al mundo de los vivos, para convivir con los familiares.

En esta celebración, la muerte no representaba una ausencia, sino una presencia real. Era un símbolo de vida que se materializa a través de los altares y en las ofrendas.

A lo largo de los siglos, tras la llegada de los europeos en el siglo XVI, las poblaciones mexicas, mixtecas, texcocanas, zapotecas, tlaxcaltecas y totonacas, entre otras, trasladaron la veneración de sus difuntos al calendario cristiano, en coincidencia con el final del ciclo agrícola del maíz, principal cultivo alimentario del país.