Cuarón en Roma celebra el cine italiano

07:07 hrs. – El director mexicano Alfonso Cuarón, una de las nuevas estrellas del Hollywood moderno, llegó al Festival de Cine de Roma participando en la sección “Encuentros Cercanos”.

Para su encuentro con el público —dedicado al cine italiano al que definió como «fértil, vasto y muy diferente»— el cineasta nacido en 1961 eligió doce secuencias, ocho de películas clásicas y cuatro de autores actuales.

Citó “Dillinger è morto” de Ferreri («uno de los autores más subversivos del cine, hace un diagnóstico preciso de la sociedad y de la crisis del varón»), “La dolce vita” («utilicé para toda la secuencia de la playa en mi película “Roma” el viento de las cintas de Fellini, autor fundador del cine moderno»), ”Salvatore Giuliano” de Francesco Rosi, “Respiro” de Emanuele Crialese («Soy un gran admirador de todo su cine»), “Lazzaro Felice” de Alice Rohrwacher y “Le quattro volte” de Frammartino.

Luego centró su atención en “L'uomo meccanico”, película italiana de 1921, de André Deed: «Cuando hablamos de cine italiano, nos olvidamos del cine mudo y futurista. Aquí hay robots que se convierten en un peligro para los humanos. ¿No es un “Terminator” hecho hace 70 años? ¡El plagio de Cameron!» afirmó riéndose.

«La narrativa es el veneno del cine» —subrayó Cuarón— «El cine puede persistir sin música, actores, color, sonido, historia, pero no sin el principio de la cámara, que es el tiempo. Creo que Frammartino es un maestro de la época y considero “Le quattro volte” una de las películas más importantes de este siglo».

Recordando a “Padre padrone” de los hermanos Taviani «a quienes quiero honrar (Paolo Taviani, presente en la sala, recibió una ovación), explicó que «Sus películas son un misterio», caracterizadas por «una profunda humanidad con un disciplina marxista, todo sin retórica».

El cuatro veces oscarizado director es también admirador de la comedia italiana, de la que expuso como ejemplos “I nuovi mostri” de Risi, “C'eravamo tanto amati” de Scola e “I compagni” de Monicelli: «En ellos y otros autores no solo hay comedia, sino también observación social y una crítica muy fuerte al personaje italiano, que desde entonces se ha perdido... Hoy también me gusta Checco Zalone, es un maestro, lástima que no esté aquí hoy en la noche».