
19:11 h - (ANSA) Falleció a los 83 años Sandro Mazzola, histórico ídolo del Inter de Milán. El anuncio llegó por parte de la institución lombarda a través de un comunicado: «Fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. No solo de la nuestra», se lee en el boletín difundido por el club.
«Las ganas de recordar se mezclan con el pudor: qué difícil es encontrar las mejores palabras para despedir a quien escribió la historia de manera indeleble y sin precedentes», continúa el mensaje dedicado a uno de los mitos del balompié italiano. El texto repasa las etapas de la trayectoria del exdelantero, explicando que «fue la esencia misma del equipo: entró de niño y nunca más salió». Un camino que comenzó cargando la pesada herencia de su padre Valentino, víctima de la tragedia de Superga cuando él apenas tenía seis años, lo que confirmó que este deporte estaba en el destino familiar.
Desde pequeño, a sus ocho años, vistió los colores milaneses. Tras un largo periodo en fuerzas básicas, llegó su debut en el épico duelo contra la Juventus del 10 de junio de 1961: a modo de protesta, Moratti y Herrera alinearon a los juveniles y, en esa ocasión, el joven talento marcó su primer gol de penal. Bajo la dirección del "Mago", el atacante firmó hazañas extraordinarias, convirtiéndose en el símbolo de un cuadro inalcanzable compuesto por auténticos campeones, cuya famosa alineación titular aún resuena en los corazones de la afición.
El exfutbolista fue el emblema de aquella época dorada. El primer triunfo europeo ante el Real Madrid en 1964 llevó su sello. Durante su paso por las canchas conquistó «cuatro Scudetti, dos Copas de Europa, un par de Copas Intercontinentales, el título de goleo en la Serie A en 1965 y en el torneo continental del año previo, además de quedar segundo en el Balón de Oro de 1971 detrás de Johan Cruyff», destaca la directiva. Al colgar los botines, emprendió una etapa como directivo, la cual culminó con la contratación de Ronaldo el Fenómeno. Una vida entera entregada a la Beneamata, movida por el amor a esa escuadra. «Tenía un solo y último deseo: ser recordado como un buen hombre, que se la juega incluso cuando es imposible ganar, como en aquel 9-1», concluye el documento.
Foto: ANSA










