
16:12 h - (jornada.com.mx) Hay ciudades que celebran a sus hijos ilustres con monumentos y placas; otras los guardan en la memoria. Udine, una pequeña ciudad de unos 100,000 habitantes en el noreste de Italia, a poco más de una hora de Venecia, tiene un motivo particularmente válido para recordar a una de sus hijas: Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, conocida en todo el mundo como Tina Modotti, nacida el 16 de agosto de 1896.
El acta de nacimiento oficial en el registro civil de Udine indica el 17 de agosto como fecha de nacimiento. La confusión sobre el día exacto surge del hecho de que algunos biógrafos y los primeros registros utilizaron dicha fecha, que corresponde a la del certificado de bautismo; por lo demás, es sabido que, durante su vida pública, ella misma nunca corrigió rigurosamente este detalle.
Un mexicano en Udine en el grupo "Los amigos de Tina"
Independientemente de la fecha exacta, hoy, día en que se cumple el 130 aniversario de su nacimiento, Udine celebra con orgullo esta efeméride gracias a un entusiasta grupo local llamado "Los amigos de Tina" (Gli amici di Tina). Entre sus miembros se encuentra el mexicano Francisco Miramontes, residente en la ciudad friulana desde hace casi cuatro décadas. Emigrado inicialmente a Francia a los 22 años, Miramontes llegó a Udine junto con Cecilia, originaria del lugar, quien más tarde se convertiría en su esposa.
De formación humanística y desde siempre interesado en temas sociales, Miramontes ha participado activamente en la vida política de Udine como concejal. Además, es miembro de una asociación dedicada a la asistencia de migrantes y a actividades culturales relacionadas con la paz y la justicia social, así como dirigente local del sindicato metalúrgico más grande y antiguo de Italia. Entró en contacto primero con el comité y luego con el grupo de amigos tras descubrir que la casa natal de Tina era propiedad de un familiar de su esposa. Hoy en día, Miramontes forma parte de la organización local que gestiona las visitas de los embajadores mexicanos.
La placa en la casa natal
Este grupo espontáneo, no registrado oficialmente como asociación, nació en agosto de 2016 para recordar a Tina con motivo del 120 aniversario de su nacimiento. Sin embargo, las raíces de esta iniciativa se remontan a 1996, año del centenario de la fotógrafa, cuando el "Comité Tina Modotti de Udine" mandó colocar una placa conmemorativa en la fachada de su casa natal, ubicada en la calle Pracchiuso.
El Comité también se encargó de los trámites para la recuperación y restauración de la tumba de Modotti en el Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México, una intervención realizada gracias al apoyo de la Región Friuli-Venecia Julia. Asimismo, coordinó la publicación de un periódico de divulgación cultural, editado hasta 2011, año del fallecimiento de Riccardo Toffoletti, fundador del Comité. Actualmente, la organización es presidida por la viuda del fundador, Marì Domini, quien continúa con la actividad de investigación, la exhibición de las obras y la conservación del archivo histórico dedicado a la artista.
Giorgio Ganis, ciudadano udinés y miembro del grupo de amigos, cuenta que Riccardo Toffoletti había comenzado a redescubrir la figura de Tina Modotti ya en los años setenta, después de casi 30 años de olvido tras su muerte. La ocasión se la brindó Vittorio Vidali, quien le regaló una copia de un librito en español, publicado en México en 1942 por un grupo de amigos y admiradores para recordar a Tina a dos meses de su fallecimiento. Vidali, amigo de la fotógrafa, había compartido su destino trabajando a su lado durante la guerra civil española, donde ella había prestado servicio como enfermera. En 1973, tras dos años de estudios e investigaciones, el "Círculo Elio Mauro" de Udine mandó a la imprenta el libro "Tina Modotti, garibaldina y artista".
La visita de Elena Poniatowska a Vittorio Vidali
Probablemente durante las investigaciones para su novela "Tinísima" (1992), la escritora Elena Poniatowska recordó, en un artículo publicado en La Jornada en 1996 con motivo del centenario del nacimiento de la artista, la visita que le hizo a Vidali en Trieste en 1981. “La verdad es que el primero que lanzó a Tina Modotti, sin saberlo, fue Vidali con su Tina Modotti, garibaldina y artista. En Trieste, cuando fui a visitarlo en la semana del 16 al 23 de septiembre de 1981, me preguntó con insistencia por su tumba, en qué estado estaba y quién la cuidaba. Cuando le respondí que estaba abandonada, una sombra de tristeza cayó sobre su rostro de 81 años. En efecto, se trata de una humilde tumba en la quinta sección del Panteón de Dolores. La lápida con el perfil dibujado por Leopoldo Méndez se ha agrietado y las palabras de Pablo Neruda ya no se leen claramente”.
Destino migrante
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México recuerda que la familia udinesa de la fotógrafa era de extracción obrera. Cuando Tina tenía apenas dos años, las condiciones de pobreza obligaron a la familia a mudarse por un tiempo a Klagenfurt, en Austria. Fue el inicio de una vida marcada por la migración. En 1913, a los 17 años, emigró con sus seres queridos a Estados Unidos y se estableció en San Francisco, donde trabajó como obrera en una fábrica de seda.
En California comenzó a frecuentar el ambiente artístico, llegando incluso a actuar en el cine mudo. Fue entonces cuando conoció al fotógrafo Edward Weston, quien no solo se convirtió en su amante, sino que ejerció sobre ella una influencia decisiva: Tina abandonó su incipiente carrera de actriz para dedicarse de lleno a la fotografía.
México, el gran encuentro
Tina llegó a México en 1923, a los 26 años, junto con Weston. El país atravesaba una etapa de profunda transformación tras la Revolución. La intensa y vanguardista vida cultural de la época era animada por figuras de la talla de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Frida Kahlo y Diego Rivera. Para Modotti, México no representó simplemente un lugar de residencia, sino una auténtica revelación.
El Instituto Nacional de Bellas Artes documenta este periodo en estos términos: “Su cámara comenzó a inmortalizar lo que difícilmente aparecía en los retratos oficiales de un país empeñado en construir una nueva identidad: campesinos, obreros, mujeres indígenas, manifestaciones políticas, manos, herramientas de trabajo, flores y objetos de uso cotidiano. También fotografió los murales de Diego Rivera y de otros artistas, dejando documentos de inestimable valor histórico sobre el México posrevolucionario”.
El monumento en la Ciudad de México. Urge renovar el compromiso para preservar su tumba
En la Ciudad de México existen dos lugares dedicados a la memoria de Tina Modotti. El primero es un busto conmemorativo en bronce, realizado por el artista Alfredo López Casanova en la alcaldía Azcapotzalco e inaugurado en 2016. El segundo es su tumba en el Panteón Civil de Dolores, enriquecida con una placa promovida por la comunidad italiana y la Embajada de Italia en México. Según la información actual, la sepultura necesita de intervenciones urgentes debido al estado de abandono en el que se encuentra; el poema que Pablo Neruda le dedicó es hoy en día apenas legible.
La fotógrafa y activista italiana murió repentinamente dentro de un taxi, mientras regresaba a su casa en la madrugada del 5 de enero de 1942 en la Ciudad de México, a la edad de 45 años. El dictamen médico oficial indicó un infarto como causa del deceso, pero surgieron sospechas y rumores sobre un posible envenenamiento por motivos políticos.
La figura de Tina Modotti continúa adquiriendo una dimensión que va mucho más allá de la fotografía. Antes que nada, fue una mujer migrante, actriz, fotógrafa, militante política, viajera y testigo presencial de algunos de los mayores conflictos sociales del siglo XX.
Cada año, el 16 de agosto, el grupo “Los amigos de Tina” organiza una ceremonia sencilla y conmovedora frente a su casa natal en la calle Pracchiuso en Udine. Durante el evento se deposita una ofrenda floral, se recitan poemas y se entonan canciones, algunas de ellas compuestas expresamente para recordar a esta mujer extraordinaria, protagonista de una historia sin fronteras.
En el homenaje anual participa también la Embajada de México en Roma. No es casualidad que el Instituto Cultural de México en Italia lleve el nombre de la célebre fotógrafa y activista social italiana, que vivió y desarrolló su talento creativo en el México revolucionario. México fue la tierra donde encontró su definitiva identidad artística y política. Italia, en cambio, se mantuvo como el punto de partida de una existencia marcada desde la infancia por la migración. Foto: cortesía de los "Amigos de Tina Modotti". Frente a la casa natal de la fotógrafa en Udine, el grupo se reunió como cada 16 de agosto. Al fondo, la ofrenda floral colocada debajo de la placa conmemorativa.
Foto: Amigos de Tina Modotti – jornada.com.mx











